F.A.F, director del área de control de la escuela de negocios en donde termino mi MBA, nos recibió el pasado viernes con una frase que me impactó bastante. (…) SEÑORES SE ACABO EL “BENCHMARKING”.

No se si era una afirmación o una pregunta. Creería yo que era una pregunta, el argumento de profesor F.A.F es que con la actual “crisis financiera” se van al piso todos los cuadros comparativos y los indicadores que se usan (o usaban) en el “benchmark”.  La pregunta queda abierta.

Entiendo que el “benchmark” es (o ¿era?) una medida de calidad que busca identificar, entender y adaptar las mejores practicas de otras compañías. Pero,  me pregunto ¿si eran las mejores practicas? teniendo en cuenta que la crisis actual es una crisis de valores y no de números.

Lo que puedo decir antes de mirar lo que hacen los demás es:

  1. Mírese en un “espejo”. Tenga autocrítica.  Primero identifique que quiere cambiar y después mire con quien se quiere comparar y porque.
  2. Olvídese de los números de la empresa con la cual se esta comparando.  Nada le asegura que si hace una copia de su estructura le va ir igual.  Siempre hay una historia detrás de los números, averígüela.
  3. Los resultados del “benchmark” en muchas ocasiones estaran fuera de sus objetivos corporativos.  ¿Vale la pena cambiar su esencia?
  4. Asegúrese de identificar  la información de baja calidad. Pregúntese si la información es actualizada, son supuestos o son pronósticos.
  5. Conozca bien el sector o la industria de las compañías con las cuales se esta comparando.

Puede que estas recomendaciones sean obvias, pero por estar pensando en otras cosas olvidamos lo esencial.  Sin duda el “benchmark” sigue siendo una herramienta valida para determinar si lo que hace representa las mejores prácticas y un punto de referencia es siempre valido pero antes que nada sepa usted quien es o podra tener la falsa ilusion del exito.

Buen dia.