¿Puede haber algo más trágico que un escritor que no pueda escribir ?

Cuando un escritor quiere hacer una pataleta, simplemente deja de escribir.  Como toda buena “rabieta”, es una forma de comunicación. Al final de cuentas lo que uno busca con la “pataleta” es que alguien (puede ser uno mismo) le otorgue un espacio para tratar esos sentimientos de frustración que como diría mi abuelo, son sentimientos que ofuscan el alma sobre todo.

Casi 1200 días con sus respectivas noches sin escribir algo serio.

Sentirse bloqueado para escribir es una sensación que no le desearía a ningún hincha del Nacional, del Santa Fe y mucho menos del Junior.  Pues así estoy.  Llevo bloqueado mas de 28.000 horas. Llevo todas esas horas tratando de convertir ideas en palabras, y nada. Pero una de las vainas buenas de esta cuarentena es que me devolvió las ilusiones perdidas para escribir (eso creo).

Hablando con mi psicóloga, me preguntó:  ¿Estás bloqueado o te resistes a escribir?  ¿Ambas? – pensé – Seguro ella sabe la respuesta mejor que yo.

Creo que como leí por ahí, esto es parte del proceso creativo. El asunto es que no se si sea crónico, grave o incurable. Lo cierto es que se sufre estando bloqueado y es muy frustrante (de ahí la pataleta).  Fácilmente podría ser una maldición de algún hincha del Nacional, del Santa Fe o del Junior. Pero para dejar de sufrir y aliviar este dolor, he decidido escribir.

Leyendo un poco sobre el tema. Encontré tomos de los bloqueos, que por cierto no le ocurren sólo al escritor; le pasan a cualquier “artista”. El problema es que al parecer es una reacción agresiva para decir que algo está mal (pataletas).  Una pelea entre el yo y el ego. El ego siempre diciendo SI y el yo diciendo NO pero más duro. El hecho es que uno escribe cuando quiere y no cuando le toca; es como el ejercicio. Debería ser un acto fluido y creativo y no un proceso rutinario y mecánico.

Dicen los que saben, que el bloqueo es una especie de auto protección (muy primitiva – expresó la psicóloga). En mi caso creo que fue terapéutico para mantener a raya a los demonios. Uno de los primeros pasos para llegar a ser un escritor es aprender a destinar un tiempo de nuestra vida a escribir; y no lo tenía, la verdad. Creo que fallé tratando de imponerme un régimen riguroso de escritura. Pasó lo contrario, dejé de escribir.

Para mí los aviones, por ejemplo en viajes largos, eran espacios altamente creativos (30 mil pies de altura). Ya no lo hago de manera frecuente (excusa). Pero bueno, lo cierto es que para escribir hay que practicar. Escribir es una vocación solitaria y la soledad está llena de demonios que se nutren de las almas de los seres humanos solitarios.

No le ponga atención al ego, repitió la psicóloga muchas veces.  No escriba hasta no sentir la urgencia profunda y genuina de escribir algo “serio”. Escriba sólo lo que quiera escribir. Escriba dónde y cuándo quiera hacerlo y cuando se canse de escribir deje de hacerlo. Y así lo hice.  Cualquier orden impartida por el ego que el inconsciente considere indigerible, no se hace. Punto. Psicología primer semestre. Cuando el ego abandona la asociación fiel e intenta hacerse a la fuerza del control del inconsciente, viene el bloqueo (esto es ya psicología de segundo semestre).

Hoy en esta cuarentena (sin ambiciones) vuelvo a la trivial tarea de ordenar palabras.

Volviendo a lo que revisé, muchos aspirantes a escritores experimentan bloqueos debido no sólo a sus grandes expectativas, sino también a una abrumadora indecisión respecto a lo que realmente son capaces de hacer, en contraposición a lo que podrían realizar algún día, si se dedicaran a sólo escribir. Decía un poeta que hay dos musas. La musa de la inspiración y la de la realización. Pero muchas veces como escritores potenciales, nos quedamos en la primera. Como diría mi psicóloga, la única manera de proteger su narcisismo es dejar incubado todo lo que comienza, para poder sustentar sus fantasías (eso me dijeron en una sesión; no entendí, pero sonó muy serio).

Pues para dar vuelta a este hechizo hice varios conjuros. Y escribir es precisamente eso, un sortilegio frente al olvido. Cuando el corazón exclama […] “no quiero escribir”, la cabeza debe poner atención.  Espero que esto sea el regreso después de una larga ausencia.

Por ahora seguiré con mi conflicto interno entre escribir y no escribir. Seré un escritor esporádico.  Creo que el bloqueo al final de todo, es una reacción saludable. De todas maneras nadie sabrá los sufrimientos que hay que soportar cuando se intenta escribir y el indescriptible alivio cuando se logra hacer.

Finalmente, este freno natural me ha hecho madurar como escritor.

P.S.: ¿Está bloqueado? Déjeme un comentario y le paso el teléfono de la psicóloga.